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El gaditano anota un penalti a lo Panenka y acaba ovacionado
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| Joaquín intenta llevarse el balón ante un jugador norteamericano. |
LUIS FURIÓ/ VALENCIA
Joaquín disfrutó. Finta y sprint. Fue el Joaquín que todavía no se había visto en Mestalla. Juego, asistencias y goles. Lo que a él le gusta. El gaditano marcó dos tantos, uno a lo Panenka, al ejecutar un penalti, ofreció a Romero la asistencia de otro y, sobre todo, disfrutó. Aunque la titularidad lógicamente la quiere en competición oficial, ayer lo pasó en grande durante los 57 minutos que estuvo en el terreno de juego. Su marcador, Vanney, soñará con él. Se dio un atracón, un festín y escuchó las mejores ovaciones.
Fue lo mejor del bolo que sirvió de presentación del fútbol estadounidense en Mestalla: los Colorado Rapids de Denver, que cierran así su pretemporada en Valencia, donde han estado trabajando dos semanas. Para ambos equipos fue un entrenamiento con público, aunque los americanos salieron decididos a dejar su impronta, y se lo tomaron mucho más en serio. Bastante más.
Aunque la presencia de los Colorado supone para el club blanquinegro un empuje en cuanto a marketing, una manera más de promocionar su imagen, en este caso en Estados Unidos, para Quique el partido era un suplicio. Poco que ganar y mucho que perder. Y el Valencia, con la enfermería a tope, no está para tonterías. En una semana de fútbol internacional, con la plantilla mermada por las seis bajas y los ocho internacionales, tuvo que echar mano del filial. Un mitad Valencia, mitad Mestalla.
El partido resultó entretenido en una fria noche. Un espectáculo sin mucho público, es menos espectáculo. Lo salvó los goles, algunas acciones de Joaquín y la predisposición de jugar de los Colorado Rapids. |